Principio de la persona pesimista. Toda buena noticia seguro que es falsa.

De la optimista. Lo bueno de las guerras es que todas se acaban.

De la hipocondriaca. Si me pica el sobaco seguro que es un infarto.

De la estreñida. Mejor morir de hambre que de estreñimiento.

De la que padece diarrea. ¡Para qué comer, si lo voy a cagar!

De la ejecutiva pasiva. Si propongo una buena idea en una reunión, seguro que me encargan llevarla a cabo.

De la que es individualista. Mejor solo que bien acompañado.

De la que es una negada para las matemáticas. Las matemáticas son una ciencia profundamente inesacta.

De la persona charlatana. Yo me callo, que luego todo se sabe.

De la que no le gusta hablar. Hablando se cansa la gente.

CONCLUSIÓN.

Solo Arquímedes tuvo buenos principios. Aunque, en realidad, no tuvo nada más que uno.